Como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia, el 18 de septiembre de 1910, Porfirio Díaz inauguró el reconocido Hemiciclo a Juárez, cenotafio diseñado por el arquitecto Guillermo Heredia y el escultor Lazzaroni.

Debido al retraso en la entrega de los bloques de mármol, su construcción tuvo que ser acelerada, realizándose sólo en 45 días y usando 360 bloques de mármol de carrara, caracterizado por su blancura casi sin vetas y preferido por artistas como Miguel Ángel, Giovanni y Nicola Pisano.

Un monumento que dejando de lado su peso de 70 toneladas y su altura de 7 metros, es y seguirá siendo un punto de reunión para la sociedad. Es testigo de nuestra historia y el cambio que a lo largo de los años nos marca como país, siendo aquí elevada la voz de la cultura, la política y la sociedad.

Durante la celebración, el escritor y poeta mexicano Luis G. Urbina, fue orador de un poema dedicado a Benito Juárez regalándonos palabras como estas:

“Inmenso y grave tú, yo reverente
y humilde; tú, marmorizado ensueño;
yo, voz que canta y átomo que siente.
He aquí llegar con peligroso empeño
a ti – lo grande, el símbolo que dura; –
al hombre – lo que pasa, lo pequeño, –
Pero al pasar su pequeñez, depura
la vida; y de tu carne, ayer morena,
hace hoy, por fin, escultura blancura.”

Desde ese entonces a los lados del Benemérito se encuentran dos mujeres, símbolos de la patria y la ley.

 

 

 

 

Fuentes: Benito Juárez, Héroe de Mármol | Excelsior | MéxicoCity

 

 

 

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