En 1906 se contempló un proyecto que fuese uno de los más imponentes del mundo, en donde sus cimientos, su tecnología de vanguardia, pero sobre todo su estructura metálica resaltarán. El proyecto frustrado de un Palacio Legislativo Federal fue lo que dio pie a lo que hoy conocemos como, el Monumento a la Revolución.

La estructura del palacio legislativo federal, diseñado por el arquitecto francés Emile Bernard, se empezó a derribar en 1932, pero fue en 1933 que se creó un patronato para poder aprovechar esa estructura de acero y construir el monumento a la revolución, tal monumento se concluyó cinco años después por el arquitecto Carlos Obregón S.

Su cúpula está recubierta por láminas de cobre y remata en linternilla hueca y fue el escultor Oliverio quien creo las cuatro columnas del monumento en representación a la Independencia, la Ley Agraria, la Ley Obrera y la Ley de Reforma, las cuales en su mayoría están recubiertas de piedra chiluca.

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Durante años este gran monumento estuvo abandonado y fueron los arquitectos Felipe Leal Fernández y Daniel Escotto Sánchez, quienes quedaron a cargo de la rehabilitación en el 2009.

Dicha rehabilitación incluyó la plaza de la república, el museo y el mismo monumento. El monumento mide 65.7 m y es un mausoleo donde se encuentran los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles y Francisco Villa.

Con la rehabilitación lograda, hoy los visitantes pueden recorrer desde los cimientos, logrando apreciar su estructura de acero, con remaches artesanales y aprovechar de una vista panorámica gracias al elevador de cristal.

La corriente art deco plasmada en él y la vista del mirador le ofrece a sus visitantes una apreciación urbanística de la zona.

Fuentes:
MRM
CDMX
ArquiMéxico
CiudadMéxico

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